Nos hemos encontrado con noticias como esta en los periódicos:
En resumen, vemos que el Gobierno ha anunciado la constitución de una comisión de expertos encargada de diagnosticar el estado del sistema universitario y presentar propuestas de reforma, que pasarían por la racionalización de la oferta de títulos e impulsar la especialización de los centros.
Se barajan ideas como establecer un mínimo de alumnos que una universidad pueda ofrecer en una carrera, aparte de que se critica el modelo de gestión de la universidades, se dice que la dotación de una amplia autonomía a las instituciones no ha venido acompañado de la necesaria rendición de cuentas. Las propuestas de los expertos han de ir encaminadas a mejorar la financiación, el gobierno, la ordenación de la oferta, la selección y acreditación del profesorado y el procedimiento de admisión de alumnos.
Independientemente de lo que se decida en esta comisión, ¿cómo creen que se debería actuar ante esta situación? Si ustedes formaran parte de esta comisión, ¿qué sugerirían?
Comentarios
No estoy de acuerdo con establecer un número mínimo de estudiantes, porque aquellas carreras que tienen poca demanda, tenderían a desaparecer y seguramente serían las humanísticas. Las universidades deben subvencionar estas carreras con el aporte de las más redituables. La propuesta está basada en la producción industrial, que es más redituable si se fabrica mucha cantidad de una misma cosa. Las personas no son cosas y el mundo necesita un equilibrio entre lo humano y lo tecnológico.
Lo cierto es que en este momento en España se está viviendo un momento bastante curioso, donde se mide el beneficio de las acciones de una forma bastante "industrial", como usted dice. Efectivamente, las carreras humanísticas serían las más perjudicadas por la medida que usted comenta. De todas maneras, ahora hablar de subvencionar nada por aquí es bastante osado.
Una posible alternativa, en mi humilde opinión, sería enfocarse en conseguir una rentabilidad económica suficiente en la universidad que hiciera posible cubrir algunas actividades deficitarias. Es decir, si impartir carreras técnicas resulta más rentable, por el número de alumnos, y la universidad se preocupa por realizar una transferencia de conocimiento efectiva a las empresas, se podría llegar a obtener un cierto rendimiento que podría financiar otras actividades en la universidad, como podría ser el impartir formación en disciplinas más minoritarias. Es una opinión.
Más allá del contexto político, económico y social que vive España, establecer un número mínimo de alumnos, definitivamente va llevar a la reducción en la oferta académica.
Además, hay carreras en donde la naturaleza misma de los contenidos, requieren clases en grupos pequeños. Si se establece un mínimo, estas clases se van a ver afectadas, ya que podrían juntar a varios grupos en uno solo.